
foto por doncon402
“Florece donde estas plantada” es una frase que escuché hace muchos años, y se quedó grabada en mi mente, y me ha hecho pensar…
¿Cuántas veces nos hemos quejado o hemos murmurado del lugar donde nos tiene Dios el día de hoy? ¿Cuánto tiempo invertimos pensando en ese “lugar” maravilloso donde nos gustaría estar?
- Si estas soltera, quieres estar casada
- Si estas casada, te quejas del esposo y de los hijos
- Si tienes trabajo, sueñas con un mejor trabajo
- Si no tienes trabajo, deseas tener “cualquier” trabajo
- Si estás alquilando, quieres casa propia
- Si tienes tu casa, la quieres más grande y más bonita
- Y la lista puede seguir, y seguir…
Nunca estamos contentas, siempre anhelamos “algo mejor”. No me malinterpreten, el desear algo, tener metas y sueños no es malo–para nada (es más, te recomiendo que tengas metas y que sueñes en grande). Lo malo es cuando eso nos causa insatisfacción y no damos lo mejor de nosotras en lo que estamos haciendo hoy, a parte de que lo hacemos de mala gana.
Muchas de nuestras frustraciones vienen porque no tenemos lo que queremos, o porque las circunstancias que estamos pasando son difíciles, o porque las personas a nuestro alrededor no cambian. La mayoría de estas cosas no las podemos controlar ni cambiar (aunque querramos), pero sí hay algo que está bajo nuestro control y depende de nosotros–Nuestras actitudes, acciones, pensamientos y palabras.
¿Qué cosas me pueden ayudar a estar contenta dónde Dios me tiene?
- En Primer lugar–¡¡SER AGRADECIDAS!! No hay algo más lindo a los ojos de Dios que una persona con un corazón agradecido, y que lo refleja en su vida. Es bueno desarrollar el hábito de darle gracias a Dios a diario. Esto ayudará a que nuestro corazón no se llene de codicia, avaria y envidia.
“den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús” 1 Tesalonisenses 5:18
- Hacer las cosas para Dios–dedícale a Dios cada actividad, palabra y pensamiento de tu día; eso le dará una perspectiva diferente a tus quehaceres, ya que aquello que mirabas como mundano y terrenal–barrer, trapear, cambiar pañales, cocinar, etc.–se puede convertir en eterno y especial.
“”Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo” Colosenses 3:23
- Invita a Dios a que sea parte de lo que haces a diario–no sólo le damos gracias y le dedicamos nuestras actividades, sino que también lo invitamos a que ser parte de lo que hacemos, decimos y pensamos. Cuando hacemos esto, Dios va enderezando nuestros caminos. ¿Qué quiero decir con esto? que cuando Dios es parte de lo que hago, eso me ayuda a pensar bien en lo que voy a hacer, porque NO VOY A INVITAR A DIOS A HACER ALGO MALO.
“Confía en el Señor de todo corazón,
y no en tu propia inteligencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
y él allanará tus sendas“ Proverbios 3:5-6
Aprendamos a estar contentas sea cual sea nuestra situación, y recordar de que hay un propósito en todo lo que Dios permite en nuestras vidas.
Florece donde estás plantada, y verás como Dios adorna este mundo con Su belleza
reflejada en tu vida.