¡Buena Actitud!

buena actitud

Foto por buckbut

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Como madres estamos en la tarea de criar hijos obedientes y con buenas actitudes–un trabajo arduo pero que vale la pena.

Ahora ¿qué pasa si es la mamá la que tiene mala actitud?  ¡Esta es una tarea aún más ardua!

Un corazón afable y contento es el que debe caracterizar a mujeres piadosas–¡y es lo menos que mostré este domingo pasado! Andaba con tan mala actitud que me da vergüenza contarlo, y de remate se me cayó una comida (que ni era mía), se derramó refresco en mi carro, y mi mala actitud no colaboró en nada.  Hizo más pesada la carga en vez de alivianarla.

¡Buena actitud! es la que debo tener aún cuando las cosas no salen como yo quiero.  Debo recordar de que Dios me está viendo, y mis hijos también.

Este verso lo estamos memorizando con mi hijo, pero soy yo la que tengo que recordarlo cada vez que tenga malas actitudes:

“Regocijaos en el Señor siempre, otra vez digo ¡Regocijaos!”  Filipenses 4:4

Florece donde estás plantada

foto por doncon402

 

“Florece donde estas plantada” es una frase que escuché hace muchos años, y se quedó grabada en mi mente, y me ha hecho pensar… 

 ¿Cuántas veces nos hemos quejado o hemos murmurado del lugar donde nos tiene Dios el día de hoy?  ¿Cuánto tiempo invertimos pensando en ese “lugar” maravilloso donde nos gustaría estar?

  • Si estas soltera, quieres estar casada
  • Si estas casada, te quejas del esposo y de los hijos
  • Si tienes trabajo, sueñas con un mejor trabajo
  • Si no tienes trabajo, deseas tener “cualquier” trabajo
  • Si estás alquilando, quieres casa propia
  • Si tienes tu casa, la quieres más grande y más bonita
  • Y la lista puede seguir, y seguir…

Nunca estamos contentas, siempre anhelamos “algo mejor”.  No me malinterpreten, el desear algo, tener metas y sueños no es malo–para nada (es más, te recomiendo que tengas metas y que sueñes en grande).  Lo malo es cuando eso nos causa insatisfacción y no damos lo mejor de nosotras en lo que estamos haciendo hoy, a parte de que lo hacemos de mala gana.

Muchas de nuestras frustraciones vienen porque no tenemos lo que queremos, o porque las circunstancias que estamos pasando son difíciles, o porque las personas a nuestro alrededor no cambian.  La mayoría de estas cosas no las podemos controlar ni cambiar (aunque querramos), pero sí hay algo que está bajo nuestro control y depende de nosotros–Nuestras actitudes, acciones, pensamientos y palabras.

 

¿Qué cosas me pueden ayudar a estar contenta dónde Dios me tiene?

  • En Primer lugar–¡¡SER AGRADECIDAS!!   No hay algo más lindo a los ojos de Dios que una persona con un corazón agradecido, y que lo refleja en su vida.  Es bueno desarrollar el hábito de darle gracias a Dios a diario.  Esto ayudará a que nuestro corazón no se llene de codicia, avaria y envidia.
    “den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”  1 Tesalonisenses 5:18

 

  • Hacer las cosas para Dios–dedícale a Dios cada actividad, palabra y pensamiento de tu día; eso le dará una perspectiva diferente a tus quehaceres, ya que aquello que mirabas como mundano y terrenal–barrer, trapear, cambiar pañales, cocinar, etc.–se puede convertir en eterno y especial.
    “”Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo”  Colosenses 3:23

 

  • Invita a Dios a que sea parte de lo que haces a diario–no sólo le damos gracias y le dedicamos nuestras actividades, sino que también lo invitamos a que ser parte de lo que hacemos, decimos y pensamos.  Cuando hacemos esto, Dios va enderezando nuestros caminos.  ¿Qué quiero decir con esto?  que cuando Dios es parte de lo que hago, eso me ayuda a pensar bien en lo que voy a hacer, porque NO VOY A INVITAR A DIOS A HACER ALGO MALO.
    “Confía en el Señor de todo corazón,
          y no en tu propia inteligencia. 
    Reconócelo en todos tus caminos,
          y él allanará tus sendas
    ”  Proverbios 3:5-6

 

Aprendamos a estar contentas sea cual sea nuestra situación, y recordar de que hay un propósito en todo lo que Dios permite en nuestras vidas.

 

Florece donde estás plantada, y verás como Dios adorna este mundo con Su belleza
reflejada en tu vida.