Una cuestión del Corazón

Knitting Hearts for Haiti 11-21-09 1 by stevendepolo

Era la noche del 17 de Mayo del 2010, cuando nació nuestra bella hija; esa noche recibimos la noticia de que ella había nacido con síndrome de Down.  Pero la noticia que nos preocupó más, fue la que recibimos al siguiente día, cuando nos dijeron que nuestra bebé había nacido con una cardiopatía congénita (La enfermedad cardíaca congénita o cardiopatía congénita se refiere a problemas con la estructura y funcionamiento del corazón debido a un desarrollo anormal de éste antes del nacimiento). El 50% de los bebes que nacen con síndrome de Down, tienen problemas del corazón, unos que pueden ser tratados con medicina y se curan con el tiempo, otros son más severos y se requiere intervención quirúrgica para corregirlos.  Nuestra bebé necesitaba una operación.

Al nacer, ella pesó 6 ½ libras, lo cual no está nada mal para una bebé, pero por causa del problema en su corazón, ella no estaba creciendo como debía.  Estaba delgada, se cansaba con facilidad, su color era bien pálido y no comía la cantidad que esperábamos.  A los 4 meses de edad sólo había aumentado 2 ½ libras.

Gracias a Dios tuvimos la gran bendición de poder operar a nuestra hija.  No fue un proceso fácil, ya que nos tuvimos que separar temporalmente de nuestra familia, y siempre estaba el riesgo de que algo malo sucediera durante la operación (la operación fue de corazón abierto).  De igual forma, si no realizaban la operación, la expectativa de vida de nuestra hija era muy baja, así que decidimos arriesgarnos.



Fue increíble el cambio que tuvo nuestra hija después de la operación, era como que si me habían entregado otra bebé. Comenzó a aumentar de peso, tenía color en sus mejillas, estaba más alerta, comía muy bien.


Sé que Dios la cuidó durante todo este proceso e hizo posible que nuestra hija tuviera una oportunidad de vivir; pero al mismo tiempo me dí cuenta de lo importante que es que nuestro corazón esté funcionando bien.

Pensé en mi vida y en mi corazón (no el físico, sino el asiento de mis emociones y pensamientos).

¡Cuán importante es que esté sano y limpio!


Mi corazón fue creado para amar a Dios, y cuando no está cumpliendo esa finalidad, todo mi ser no va a “funcionar” como debe.

Nuestro corazón puede padecer muchas enfermedades: envidia, orgullo, celos, avaricia, mal agradecido, lujuria, múrmura, etc.; la lista puede seguir y seguir, pero la medicina y el médico son los mismos desde antaño–Dios y Su Palabra.  Cuando le doy a Dios mi corazón para someterme a Su Palabra, éste comienza a sanarse y a limpiarse de toda enfermedad que le impide trabajar bien.

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar Tu Palabra”  Salmos 119:9

La próxima vez que te sientas mal del corazón, llévaselo a Dios y verás las maravillas que El hará.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
porque de él mana la vida”

Proverbios 4:23

Foto por stevendepolo
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Todas tenemos algo que compartir…

Foto por Jessie Castellanos

“La palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros. Enseñaos y exhortaos unos a otros con toda sabiduría. Cantad con gracia en vuestros corazones al Señor, con salmos, himnos y cánticos espirituales” Colosenses 3:16

¿Cuándo fue la última vez que le compartiste a alguien lo que Dios te ha estado enseñando? ¿hace poco? ¿no hace mucho? ¿ya ni te acuerdas?

Muchas veces se nos olvida la importancia de estar compartiendo entre nosotras las verdades de nuestro Dios, y de estarnos afianzando en la Fe.

Tal vez no te sientas “capacitada” para hacerlo, o no crees ser lo suficientemente “espiritual” como otras personas que conoces.  Pero Dios no te pide que llenes un sin número de requisitos para hacerlo, pero si hay uno que es muy indispensable…

“La palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros…”

Si alguna vez has tenido la buena intención de compartir con alguien pero tu mente está en blanco, es bien probable que la Palabra de Dios no abunda en tu corazón.  A mi me ha pasado muchas veces–tengo toda la buena voluntad de compartir con alguien y de repente me doy cuenta que no tengo qué compartir, y es porque ¡no he pasado tiempo con Aquel que siempre tiene algo que enseñarme!

Así que, te animo a que:

  1. Escribas esa nota, o…
  2. Hagas esa llamada, o…
  3. Te le acerques a una persona…

…y comparte de la abundancia que hay en tu corazón.  Para eso necesitas pasar tiempo en la Palabra y permitirle a Dios que te enseñe a ti primero.

Este es un hábito que quiero implementar en mi día a día, el poder recibir de Dios a diario a través de Su Palabra y luego compartirla con otras personas.

Recuerda…

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarg:uir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”

2 Timoteo 3:16-17

El poder está en el mensaje, no en el mensajero =o)

PD: si conoces a alguien que tiene este buen hábito de estar compartiendo versos bíblicos, te recomiendo que:  1.  se lo agradezcas,  y  2. sigue su buen ejemplo.

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Anécdota: Hace varios años tuve la oportunidad de viajar a Nueva Jersey y visitar a unos hermanos de la Iglesia, (ellos vivían en Honduras y se mudaron a esa ciudad) para mi sorpresa una de mis amigas todavía tenía una hojita donde le había compartido un verso bíblico muchos años atrás.  Lo sorprendente es que esa hojita sobrevivió el Mitch, (huracán que asotó a Honduras en 1998) la casa de esta familia se les inundó, pero su Biblia y lo que tenía en ella sobrevivieron.

Reconectándome con Dios

Confesión:  llevo un poco más del año tratando de descifrar qué es lo que ha apagado la llama de mi corazón para con Dios ¿Dónde está esa pasión que antes era bien latente en mi vida? ¿Qué me pasó?

No sé si te has encontrado en la misma situación alguna vez en tu vida o, si con mucha suerte, nunca te ha pasado.  En lo personal no me había sentido así nunca y espero no volver a sentirme así.  Pero en medio de este valle que está pasando mi corazón, alzo los ojos al cielo y espero en Su misericordia poder avivar ese fuego en mi interior, con mucha más pasión que antes.

Mi oración:

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno” Salmos 139:23-24

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí” Salmos 51:10

De algo si estoy segura, sin un corazón quebrantado delante de El y un genuino arrepentimiento, no podré tener victoria en esta área tan crucial de mi vida.

Sólo Dios puede hacer en mi vida los cambios necesarios, y aunque yo quiera y trate en mis propias fuerzas no lo lograré sin El.  Bien que tenía razón el Señor Jesús cuando dijo:

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”  Juan 15:5


¿Cuál es mi plan de acción?

Plan ARendirme bajo la poderosa mano de Dios–lo que implica:

1) Reactivar mi vida de oración, que sea de una manera ferviente, constante, con fe y en humildad,

2)  Lectura y meditación de las Escrituras–habituar mi mente a estar constantemente pensando en lo que leí y aprendí en Su Palabra;

3) Creer Sus promesas, obedecer Sus mandamientos y vivir conforme a Sus principios y no a los de este mundo;

4) Servir con un corazón humilde y sincero a mi esposo e hijos; y

5) Entregarme cada vez más al servicio de la obra de Dios.

Plan B–¡NO HAY!

La vuelta a la Biblia en 88 días

foto por artsyevie

(Al sacar la cuenta de los días, no son 90, sino 88)


¡Nuestra aventura ya tiene nombre!

(cortesía de Dennis Chavarría)

 

A continuación quiero compartirles un poco de lo que hemos aprendido en estas tres semanas que llevamos de lectura.  Espero que sea de ánimo y bendición para quien lo lea, y que si en estos momentos no está pasando tiempo en la lectura y meditación de las Escrituras, pueda tomar su Biblia y comenzar su gran aventura con Dios a través de Su Palabra.

 

 “Cuando hicieron el primer censo en la tierra de Israel(mandado por Jehová) la tribu de Judá era mayoritaria(74,600) sobre cualquier otra tribu, y ciertamente veo que Dios tenía algo especial con esa tribu. Además de eso, si recordamos en  Gen 49:8-10, Israel bendijo a Judá diciendo : “Te alabarán tus hermanos, tu mano será en la cerviz de tus enemigos. Cachorro de león. No será quitado el cetro de Juda”  y he aquí de la descendencia de Judá nacio Jesús. tanto José como María son descendencia de la tribu de Judá”. —Gerson Santos

 

“Nunca antes había disfrutado y me había deleitado al exponerme a la palabra diariamente en horas bien tempranito por las manañas antes de comenzar mi día, y estoy teniendo un tiempo de comunión y bendición en mi vida.  Hoy me conmoví muchísimo con la historia de José en cuanto al perdón y al propósito de Dios para la vida de sus hijos ¡¡¡Que todo obra para bien!!!–Fanny Donado

 

“En realidad el estar en la lectura abundante de la Palabra de Dios ¡Es emocionante!
Ahora mi mente esta buscando cada espacio que tengo para leer lo del día y si puedo hasta un poquito más.
Me ha impresionado como Dios ha tenido una relación tan cercana con Abraham, Jacob y ahora Moisés – y esa es la clase de relación con Dios que estoy buscando desarrollar con El”.–Dennis Chavarría

 

“Desde el principio en Génesis pude ver cual era el plan de Dios para nosotros–vivir en una relación íntima con El para siempre–y a pesar de que el hombre pecó y parecía imposible, ¡Sabemos que Dios lo hizo posible!!–Lucy Alvarez

 

Levíticos nos habla de la Leyes.-y aprendemos como El Señor tiene cuidado de todo, desde una mancha en una casa hasta las sospechas de celos de un esposo.  Algo que me llamó la atención fue la terquedad en el corazón del pueblo, y el atrevimiento de reprocharle al Señor que los saco de Egipto, ¿comerían carne y pescado, siendo esclavos? de la misma manera nos comportamos nosotros–cuando algo no sale como esperamos, murmuramos y nos enojamos con El Señor, hasta lo culpamos de nuestros fracasos, en lugar de detenernos y preguntarnos en que hemos fallado.–María Elena Ramos

 

“Siempre me ha llamado la atención el hecho de que Dios siempre instituía algo que sirviera de recordatorio, no sólo para los israelitas en ese momento, sino para las generaciones que vienen.
Con mi esposo hemos estado pensando en qué cosas podemos hacer para recordar todas las maravillas que Dios ha hechos con nosotros–desde nuestra preciosa salvación, hasta aquellas cosas que parecen pequeñas pero que Dios usa grandemente en nuestras vidas. El propósito: es que cuando nuestros hijos nos pregunten el por qué hacemos o celebramos algo, nosotros podamos contarles las grandezas de nuestro Dios”.–Angie García

 

“Subraye las veces en las que Dios le decía a su pueblo una y otra vez: “Sed santos, porque Yo soy Santo”
Me puse a pensar en mi vida y meditar si siendo hija del Santo, realmente soy santa en mi manera de vivir, como dice I Pedro 1:15-16, y si realmente lo creo, me sujeto a la voluntad de Dios y actúo asi como Jesús lo hubiera hecho. No estoy ni cerca de ser perfecta, pero el saber que Dios me ve santa y limpia por medio de Su Hijo me hace amarlo mas y querer ser como El.–Lucy Alvarez

  

Me encanta como Caleb dice, refiriéndose al tiempo que fue espía en Jerico: “yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón” (14:7). El no se dejó llevar por la presión, por el montón, ni aún por la realidad de la situación, sino que él creyó en Dios de tal forma que su corazón no lo engañó en el momento de la prueba. ¡Que ejemplo!

“Hasta cuando sereis negligentes en poseer la tierra?” (18:3). Este pasáje me hizo refleccionar. ¿Estaré siendo negligente en algo bueno que Dios me ha llamado a hacer?Karisa Rivera

 

“Lámpara es a mis pies Tu Palabra
y lumbrera a mi camino”

Salmos 119:105

 

Para ver más sobre lo que hemos aprendido…La Biblia en 90 días

“Yo _____ prometo serte fiel, amarte, resp…resp…”

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¡Qué lindo es el amor!

Nos encanta escuchar canciones, ver películas y leer artículos que hablen del amor (de un hombre hacia una mujer).  Y ni se diga cuando se combina con la palabra “Incondiconal”  ¡Nos fascinan esas dos palabras juntas! pero…


¿Respeto Incondicional?

Umm, un poco difícil de asimilar, en especial, cuando se trata de que nosotros lo mostremos hacia los demás, en particular, hacia nuestros esposos.

Nos han hecho creer (la sociedad) de que nuestro respeto debe ser ganado por nuestros esposos, y que no es algo que damos sin condición, porque simplemente él no se lo merece.

Ahora veamos lo que Dios quiere que creamos, y desea que hagamos:

“En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo

Efesios 5:33


Dios, en este mandato que le da a las parejas casadas, busca llenar las necesidades más grandes de cada cónyugue:

  • La de la esposa–ser amada
  • La del esposo–ser respetado

Nuestro respeto nace de una convicción, no de un sentimiento.  En pocas palabras, lo hago porque estoy completamente CONVENCIDA de que eso es lo que debo de hacer como esposa, y no esperar sentirlo (o que alguien se lo gane) para hacerlo.  El respetar a nuestros esposos no nos hace menos como mujeres, todo lo contrario, nos hace más preciadas ante los ojos de Dios y de nuestros amados.

Apenas tengo 4 años de casada, pero Dios ha estado llamando mi atención a esta área en especial, y deseo día a día poder aprender más.

A continuación quiero compartirles varias de las cosas que me han ayudado en esta área tan importante de nuestro matrimonio y otras que quiero empezar a hacer:


  • Estar constantemente refrescando mi mente con los principios bíblicos que hablan sobre mi papel como esposa.  Para eso es bien indispensable que yo LEA LA BIBLIA.  Al exponerme a las Escrituras Dios me irá  mostrando  Su  perfecta  voluntad para mi vida.
    Unas ideas para recordar lo que Dios me enseñó:  Memorizar el verso; anotar el versículo en mi libreta de apuntes; escribirlo en una hoja grande y pegarlo en un lugar que yo vea seguido (ejemplo: espejo del baño); escribirlo en una cartulina de 3×5 pulgadas y andarlo conmigo dondequiera que vaya para estarlo leyendo constantemente.
    Versos que hablan sobre el respeto: Efesios 5:33, 1 Pedro 3:1-2, Tito 2:3-5.

  • Leer libros cristianos que hablen sobre el matrimonio.  En ellos podemos encontrar consejos muy prácticos y funcionales, a parte de que enriquecen nuestro conocimiento de la relación matrimonial.  También nos abren los ojos en cuanto a las necesidades de nuestro cónyugue y de cómo podemos llenarlas.
    Nota: En este punto hay que tener un cuidado especial, porque no todos los libros que dicen ser de autores “cristianos” están basados en los principios eternos de Dios.  Cuando alguien te dice algo contrario a lo que está en la Biblia, o cuestiona algún principio claramente expuesto en las Escrituras, siéntete en la libertar de cerrar ese libro  y eliminarlo de tu librero.

  • Seguir el buen ejemplo de mujeres que son respetuosas con sus esposos.  La vida de una persona puede enseñarme más que 100 libros–con sólo su ejemplo.  Si conoces a alguna mujer que esté viviendo el mandato de respetar a su esposo, busca pasar tiempo con ella–sírvela, pídele consejos y sigue observándola de cerca.
    Idea: mira a tu alrededor, si encuentras una mujer que es ejemplo en esa área, acércate a ella y exprésale que deseas crecer en esta área y pedirle que te ayude.

  • Escribe una lista de las cualidades de tu esposo.  Siempre es bueno tener presente de que nuestro esposo tiene fortalezas así como debilidades.  Enfoquémonos en las buenas cualidades que ellos tienen–demosle gracias a Dios por ellas, y digámoselos a ellos.
    Idea: escríbele notitas expresándole tu amor y admiración; cada vez que él haga algo bueno, alábalo por ello; busca formas creativas de expresarle tu admiración.
  • Darles su espacio.  Todo ser humano necesita tener un tiempo para hacer aquellas cosas que le gustan.  En lo personal, soy bien acaparadora de mi esposo, y en cada tiempo libre que él tiene quiero que esté con nosotros (¡tengo que aprender mucho en esta área!) y me cuesta mucho darle ese espacio que necesita.
    Idea: ¡Dejarlo ir a jugar fútbol! jajaja, eso es lo que se me ocurre en mi caso, y en el tuyo ¿qué tienes que hacer?

La verdad es que la lista puede seguir y seguir…pero por los momentos empezaré con estos punto y hacerme experta en ellos.

Una lección de amor…

Hace poco recibí de mi esposo una gran lección de amor:

Estábamos en la casa, ya tarde en la noche, y  yo estaba afanada ordenando para el siguiente día, él estaba viendo las noticias deportivas (como ya sabrán estamos en vísperas de las eliminatorias al mundial, y a mi esposo le fascina el fútbol–así que ya se imaginarán como pasa pendiente de los partidos y las noticias) entonces yo le pregunté si él iba a acostar a nuestro hijo mayor–cosa que él siempre hace para leerle la Biblia–y él me dijo que sí, pero yo no miraba que se movía del sofá, así que le pregunté varias veces, pero ya con un toque de mala actitud (yo bien espiritual queriendo que le leyera la Biblia al niño…bueno, ya verán quién en realidad fue el más espiritual de esta historia).  Cuando él me vió que ya estaba un poco impaciente, con todo el amor del mundo me sentó en sus piernas y me preguntó si es que no era feliz (con esto ya se me bajó el “gas” como decimos en mi país) me expresó lo que estaba en su corazón y me pidió que lo comprendiera en esta área, ya que es la única distracción que él tiene.  Con esa acción él logró mucho más de lo que hubiera logrado si se hubiera puesto a la defensiva o grosero–él me trató con el amor que yo necesitaba, sin que yo lo mereciera.

Mi esposo es un hombre bien hogareño–nosotros somos su prioridad, y él pasa bastaste tiempo en casa, por eso y mucho más le doy gracias a Dios por el esposo que me ha dado.

Lección:  cuando nos tratamos con amor y respeto dentro de nuestro hogar, las cosas marchan super bien…

El es feliz, yo soy feliz, y Dios es glorificado.

Florece donde estás plantada

foto por doncon402

 

“Florece donde estas plantada” es una frase que escuché hace muchos años, y se quedó grabada en mi mente, y me ha hecho pensar… 

 ¿Cuántas veces nos hemos quejado o hemos murmurado del lugar donde nos tiene Dios el día de hoy?  ¿Cuánto tiempo invertimos pensando en ese “lugar” maravilloso donde nos gustaría estar?

  • Si estas soltera, quieres estar casada
  • Si estas casada, te quejas del esposo y de los hijos
  • Si tienes trabajo, sueñas con un mejor trabajo
  • Si no tienes trabajo, deseas tener “cualquier” trabajo
  • Si estás alquilando, quieres casa propia
  • Si tienes tu casa, la quieres más grande y más bonita
  • Y la lista puede seguir, y seguir…

Nunca estamos contentas, siempre anhelamos “algo mejor”.  No me malinterpreten, el desear algo, tener metas y sueños no es malo–para nada (es más, te recomiendo que tengas metas y que sueñes en grande).  Lo malo es cuando eso nos causa insatisfacción y no damos lo mejor de nosotras en lo que estamos haciendo hoy, a parte de que lo hacemos de mala gana.

Muchas de nuestras frustraciones vienen porque no tenemos lo que queremos, o porque las circunstancias que estamos pasando son difíciles, o porque las personas a nuestro alrededor no cambian.  La mayoría de estas cosas no las podemos controlar ni cambiar (aunque querramos), pero sí hay algo que está bajo nuestro control y depende de nosotros–Nuestras actitudes, acciones, pensamientos y palabras.

 

¿Qué cosas me pueden ayudar a estar contenta dónde Dios me tiene?

  • En Primer lugar–¡¡SER AGRADECIDAS!!   No hay algo más lindo a los ojos de Dios que una persona con un corazón agradecido, y que lo refleja en su vida.  Es bueno desarrollar el hábito de darle gracias a Dios a diario.  Esto ayudará a que nuestro corazón no se llene de codicia, avaria y envidia.
    “den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”  1 Tesalonisenses 5:18

 

  • Hacer las cosas para Dios–dedícale a Dios cada actividad, palabra y pensamiento de tu día; eso le dará una perspectiva diferente a tus quehaceres, ya que aquello que mirabas como mundano y terrenal–barrer, trapear, cambiar pañales, cocinar, etc.–se puede convertir en eterno y especial.
    “”Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo”  Colosenses 3:23

 

  • Invita a Dios a que sea parte de lo que haces a diario–no sólo le damos gracias y le dedicamos nuestras actividades, sino que también lo invitamos a que ser parte de lo que hacemos, decimos y pensamos.  Cuando hacemos esto, Dios va enderezando nuestros caminos.  ¿Qué quiero decir con esto?  que cuando Dios es parte de lo que hago, eso me ayuda a pensar bien en lo que voy a hacer, porque NO VOY A INVITAR A DIOS A HACER ALGO MALO.
    “Confía en el Señor de todo corazón,
          y no en tu propia inteligencia. 
    Reconócelo en todos tus caminos,
          y él allanará tus sendas
    ”  Proverbios 3:5-6

 

Aprendamos a estar contentas sea cual sea nuestra situación, y recordar de que hay un propósito en todo lo que Dios permite en nuestras vidas.

 

Florece donde estás plantada, y verás como Dios adorna este mundo con Su belleza
reflejada en tu vida.

Al Estilo “Esdras”

 

“Porque Esdras había preparado su corazón para estudiar la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.”
Esdras 7:10

 

De acuerdo a Esdras 7:10 hay cuatro pasos que componen el estudio bíblico:

  • Preparar mi corazón para estudiar la ley de Jehová Estar consciente de que voy a leer La Palabra de Dios y no cualquier libro.  Ir con un corazón humilde, dispuesta a aprender y poner en práctica lo que Dios me pida.

“Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? 2Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.    Isaías 66:1-2

  • Estudiar la Palabra de Dios
    (Estudiar o Inquirir: indagar o examinar cuidadosamente una cosa)  No basta solamente con leer las Escrituras, sino que debemos estudiarlas y dejar que Dios mismo enseñe a nuestros corazones sus verdades eternas.

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.”    Juan 5:39

“Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.”    Hechos 17:11

  •  Cumplirla
    El propósito de conocer los principios y las verdades de Dios es para que lo pongamos en práctica y sea una realidad en nuestras vidas, sino será solamente “conocimiento” .  Haciendo esto construiremos nuestras vidas sobre la roca (firme, seguro, que durará a pesar de la adversidad) y no sobre la arena.

“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos…Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.”     Santiago 1:22-25

  •  Enseñarla a otros
    Cuando Dios me enseña (bendiciendo así mi vida) yo debo de compartirlo con otros.  ¿De cuántas personas has recibido gran bendición cuando comparten la Palabra de Dios contigo?  Dios me ha hablado mucho a través de personas que se han tomado el tiempo de compartir lo que Dios les enseñó…¿qué nos impide hacer los mismo con otros?

Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado…”  1 Corintios 11:23  

“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí…”  1 Corintios 15:3

Reto:  Comparte con una persona esta semana lo que Dios te ha enseñado y que has puesto en práctica.  Si por alguna razón sientes que no tienes nada qué compartir, te animo a que pongas en práctica los que hacía Esdras…

¡Prepárate!         ¡Estudia!          ¡Hazlo!       ¡Comparte!

 

foto por baher_nike

“Quitando el techo” y “Botando las paredes”

 

 

 

 

 

 

 

 

(esto es una adaptación del libro “Brokeness: the heart that God revives” de Nancy Leigh DeMoss)

Quitamos el techo, cuando somos trasparente y honestos con Dios.

Botamos las paredes, cuando somos honestos y transparentes con los demás.

Nuestra relación con Dios está inseparablemente conectada con nuestra relación con otros creyentes.

Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado” 1 Juan 1:7

Una manera práctica de hacer esto es, reconocer nuestra necesidad espiritual ante Dios y ante los demás.

Quitamos el techo cuando somos sinceras con Dios y le decimos: “Te necesito”.  Lo hacemos cuando no culpo a nadie más, pero me hago responsable de mi pecado.  En realidad no hay quebrantamiento cuando nuestro dedo está señalando a otra persona; quebrantamiento significa no excusas, no me defiendo, ni racionalizo mi pecado.

Al leer el siguiente pasaje, me pregunto ¿a quién soy semejante?

9 A algunos que, confiando en sí mismos, se creían justos y que despreciaban a los demás, Jesús les contó esta parábola:10 «Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, y el otro, recaudador de impuestos.11 El fariseo se puso a orar consigo mismo: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como otros hombres —ladrones, malhechores, adúlteros— ni mucho menos como ese recaudador de impuestos.12 Ayuno dos veces a la semana y doy la décima parte de todo lo que recibo.” 13 En cambio, el recaudador de impuestos, que se había quedado a cierta distancia, ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!”
14 »Les digo que éste, y no aquél, volvió a su casa *justificado ante Dios. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»
Lucas 18:9-13

 

Sin embargo, no es suficiente ser humildes con Dios.  Invariablemente, mi relación con Dios se debe ver reflejada en mi relación con los demás.  Para muchos de nosotros es más fácil “quitar el techo” que “botar paredes”.  Nos esforzamos tanto por dejar una buena impresión en los demás, queremos que piensen bien de nosotros.  Pero cuando realmente somos humildes y honestos con Dios, podemos serlo con los demás, ya que no tenemos nada que perder, ni tampoco una reputación que proteger.

En la práctica, lo podemos hacer a través de un rendimiento de cuentas.  Tener personas en nuestras vidas con quienes podamos hablar sobre las cosas con las que estamos lidiando, en cualquier área de nuestra vida.  En lo personal, le he pedido a mi esposo que él sea el primero a quien le rendiré cuentas; pero también es importante tener a alguien más.  En nuestro caso como mujeres, buscar una mujer espiritualmente madura, que sabemos de que nos va a ayudar, no sólo con sus consejos, sino también con  sus oraciones.

 

¡Dios está de nuestro lado cuando buscamos ser humildes ante El y ante los demás!

Porque lo dice el excelso y sublime,
      el que vive para siempre, cuyo nombre es santo:
   «Yo habito en un lugar santo y sublime,
      pero también con el contrito y humilde de espíritu,
   para reanimar el espíritu de los humildes
      y alentar el corazón de los quebrantados
” Isaías 57:15

 

¡ No tenemos nada que perder y mucho que ganar!

 

fotos por bennybulb

De regreso a casa…(parte 2)

 En la primera parte de este tema les mencioné que una de las cosas que tengo que hacer para volver al camino es: Humillarme ante Dios, y humillarme ante los hombres.

No es cosa fácil ninguna de las dos, en especial la segunda, pero sus resultados son mucho más gratificantes que el precio que se paga al hacerlo.

Lo que les quiero compartir a continuación, es lo que aprendí en un libro de Nancy Leigh DeMoss que se llama “Brokenness, the heart that God revives” (Quebrantamiento, el corazón que Dios revive). El tema del quebrantamiento no es ni el más famoso ni el más escuchado. Vivimos en una sociedad donde las apariencias son más importantes que lo real, donde el orgullo es más importante que la humildad y donde el “yo puedo sola” predomina más que el “yo te necesito”.

Muchas personas tienen un concepto errado de lo que es quebrantamiento, así que, para empezar, tenemos que aclarar lo que NO es:

  • Algunos piensan que es andar tristes y como con una nubecita negra sobre la cabeza. No conciben de que alguien quebrantado pueda sonreir o tener paz, cuando en realidad el verdadero quebrantamiento me libera y produce un profundo sentido de gozo y paz.
  • Otros piensan que es tener un concepto más bajo de mi persona que el que debo de tener. Esto me puede llevar a una falsa humildad, y el centro de atención, en vez de ser Cristo, soy YO.
  • Para muchos, evoca una imagen de derramar lágrimas–teniendo una experiencia emocional. Pero, desafortunadamente, muchos han derramado lágrimas y no han tenido un verdadero quebrantamiento.
  • Otros relacionan el quebrantamiento con estar profundamente heridos por circunstancias trágicas–la muerte de un ser querido, problemas financieros, enfermedad, etc.. Si bien es cierto de que Dios puede usar estas circunstancias para llamar nuestra atención, la tragedia no garantiza un verdadero quebrantamiento.

Entonces ¿cuál es el verdadero quebrantamiento?

Es estar, día a día, de acuerdo con Dios en cuanto a la condición real de mi corazón. No es una emoción, es una decisión. Es un ESTILO DE VIDA.

  • Quebrantamiento es “hacer polvo” mi voluntad–es una rendimiento TOTAL a la voluntad de Dios, sin resistencia. Es doblegar mi voluntad para que la vida del Señor Jesús fluya a través de mi.
  • Quebrantamiento es despojarme de una auto-dependencia, y empezar a depender de Dios. No descansar en todo aquello que YO pueda hacer, sino en lo que la GRACIA de Dios puede hacer en mí y a través de mí.
  • Quebrantamiento es suavizar la tierra de mi corazón–es eliminar todo aquello que ponga resistencia para que la semilla de la Palabra de Dios no eche raíces. Creyentes, con un corazón contrito y humillado, son receptivos a la Palabra de Dios.

“1 Así dice el Señor:
«El cielo es mi trono,
y la tierra, el estrado de mis pies.
¿Qué casa me pueden construir?
¿Qué morada me pueden ofrecer?
2 Fue mi mano la que hizo todas estas cosas;
fue así como llegaron a existir —afirma el Señor—.
»Yo estimo a los pobres y contritos de espíritu,
a los que tiemblan ante mi palabra
.” Isaías 66:1-2

 

En la tercera parte, aprenderemos que es “Quitar el techo” y “Botar paredes”

 

foto por nushuz

De regreso a casa…(parte 1)

 
 
 …cuando el corazón vuela lejos del hogar.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”
Proverbios 4:23

 Hace unos cuantos meses mi corazón y mi mente han estado divagando en cosas poco productivas, y poco a poco se han alejando del lugar donde deben estar–bajo el control total de Dios.

Al darme cuenta de mi situación he comenzado a dar pasos para regresar a casa, para que Dios sea nuevamente mi pasión, y que mi corazón pueda latir al ritmo del de El.

Quiero compartirles lo que he estado aprendiendo y que estoy tratando de poner en práctica…

  • Para empezar debo “humillarme bajo la poderosa mano de Dios” reconociendo mi pecado y mi necesidad de El.  También debo confesárselo a alguien más, (lo cual prueba si realmente me he humillado ante Dios) así podré obtener consejo y ayuda para poder crecer.
  • Es bien necesario volver a las prácticas básicas de todo cristiano:  cultivar mi relación personal con Dios, a través de la lectura y estudio de la Palabra de Dios, y a través de la oración.  También, el tener comunión con el cuerpo de Cristo, y anunciarle la buenas nuevas a toda persona que no lo conoce a El .

 Hay mucho camino que recorrer, pero toda jornada comienza dando los primeros pasos…

“Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe”
Hebreos 12:1-2a

foto por nushuz