Generosidad…en el lugar menos esperado

foto por yarnzombie

Cuando voy de regreso a mi casa del trabajo, siempre paso por una esquina donde está un señor con una carreta vendiendo bananos y otras frutas.

De un tiempo para acá le comencé a comprar bananos.  Lo que me llamó la atención es que desde el primer día el señor me puso más bananos de lo que le compré; no me percaté de esto, sino hasta llegar a la casa.

La próxima vez que paré a comprarle, le pagué los que me había puesto de más.  Pero siempre que le compro me regala uno o más bananos.  Entonces me dí cuenta de que no fue un error, sino que de su noble corazón salió darme más de lo que le pedí.

 

Siempre que paso por esa esquina y lo veo recuerdo de que la Generosidad no se lleva en el bolsillo, sino en el corazón.

 

Su vida me amonesta, ya que él tiene más necesidad de la que yo pueda estar pasando, pero él siempre con una gran sonrisa, me da de lo que dispuso en su corazón.

Esa actitud deseo tener, poder dar de lo que tengo y de lo que he dispuesto en mi corazón, y por sobre todo ¡¡hacerlo con alegría!!

 

Ya veo el por qué

     “Dios ama al dador alegre”

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