La Importancia del Consejo

Everywhere but here? by will ockenden
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“Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis.”  Proverbios 8:33

Este fue uno de los primeros versos que memoricé en mi juventud.  La verdad, no sé el por qué me atraía mucho el tema del consejo, pero si estaba claro en mi vida que si quería tomar buenas decisiones necesitaría el consejo de personas sabias.

Una de las razones por las cuales comencé a pedir consejo desde temprano, era porque no quería lamentar la toma de malas decisiones y vivir con esas consecuencias por el resto de mi vida.  Proverbios 5 me recordaba eso:

“Y gimas al final, cuando se consuma tu carne y tu cuerpo, y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, Y mi corazón menospreció la reprensión; no oí la voz de los que me instruían, y a los que me enseñaban no incliné mi oído!” Proverbios 5:11-13


¿Por qué pedir consejo?

Porque no lo sé todo.  No debo engañarme creyendo de que domino completamente un tema, o que sé todo acerca de algo.  Siempre podemos aprender algo nuevo cada día, y por seguro siempre hay personas que saben más que yo.  Se requiere ser humilde, y dejar a un lado mi orgullo para poder atender el consejo de personas sabias.
“El camino del necio es derecho en su opinión; Mas el que obedece al consejo es sabio.” Proverbios 12:15

Porque necesito dirección y claridad cuando estoy confundida.  Muchas veces nos podemos ver abrumadas con las decisiones que tenemos que tomar, y el consejo nos ayuda a tener más claridad sobre el tema y a ordenar nuestros pensamientos.
“Los pensamientos con el consejo se ordenan; Y con dirección sabia se hace la guerra.” Proverbios 20:18

Porque quiero disfrutar el fruto de tomar buenas decisiones.  Queremos comer uvas, y estamos sembrando manzanas; para poder disfrutar de las uvas ¡¡tengo que sembrar uvas!!.  En muchos casos, no tenemos lo que queremos porque no sabemos cómo obtenerlo.  El consejo me ayuda a tener la información correcta de cómo hacer las cosas para obtener los resultados deseados.
“Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez.” Proverbios 19:20


¿A quienes pedirle consejo?

A personas sabias y maduras.  (Parece un poco obvia la respuesta, pero desafortunadamente, terminan siendo las últimas personas a quienes recurrimos para pedir consejo).  Por lo general, nosotros estamos enfocados en un pedacito del cuadro y no podemos ver todo el panorama, sin embargo, estas personas nos ayudan a ver el cuadro completo lo cual  nos facilita tomar una mejor decisión.

Algo bien importante es no limitarnos con una persona, sino que pedirle consejo a varias personas:

“Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; Mas en la multitud de consejeros se afirman.” Proverbios 15:22

La razón de esto es que, si bien es cierto no todos me dirán exactamente lo mismo, siempre hay algo en común que me aconsejan, y el escuchar lo mismo de varias personas, me da más seguridad al tomar la decisión.

Advertencia:  ¡Ten mucho cuidado de buscar personas que te dirán lo que QUIERES escuchar, y no lo que NECESITAS escuchar!  Nos podemos engañar haciendo esto, pero al final somos nosotras las que salimos perdiendo.

Cosas a considerar:

  • Nunca aceptes ningún consejo que vaya en contra de la Palabra de Dios, por muy razonable que se escuche.  Vivir en dirección opuesta a los principios de Dios nunca han traído buenas consecuencias.
  • Ora constantemente, para que Dios te llene de sabiduría al momento de tomar una decisión.

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”  Santiago 1:5


 

Pide perdón

“perdón” “me equivoqué”

“no fue mi intención lastimarte”

Son palabras y frases que nos cuesta decir, pero entre más dejamos pasar el tiempo es mucho más difícil.

Así que…

  • No demores en pedir perdón, porque cuando hacemos eso terminamos racionalizando lo que hicimos, y hasta podemos terminar culpando a la otra persona.
  • Sé humilde–el orgullo no le ha hecho bien a nadie, y es bien destructivo para nuestra vida y nuestras relaciones.  Al pedir perdón mantén una actitud de humildad.
  • No “clasifiques” a quién pedirle perdón o no–hazlo no importando a quien perjudicaste (si te cae bien o te cae mal), si en efecto fallaste, reconócelo y pide perdón.
  • No te limites por el temor a la reacción de la otra persona–tu parte es buscar la paz, y si  no te quiere perdonar, eso ya es entre esa persona y Dios.
  • El tiempo no hará tu parte–no ignores pensando que dejando que pase el tiempo a la persona se le olvidará lo que hiciste, más bien será todo lo contrario, la relación se volverá más fría y distante.  Algo que tal vez sólo te hubiera tomado un momento, ahora te tomará mucho más tiempo para que la relación sea igual o mejor que antes.

¡Comienza en casa!

Muchas veces a las personas a quienes más herimos viven con nosotros–padres, hermanos, cónyugue, hijos, etc.. Ellos son prioridad antes de cualquier otra relación que tengamos–así que ¡demostrémoselos!

Recuerda que cuando tardamos en pedir perdón o perdonar, le damos chance a satanás de destruir nuestras relaciones…

“Si se enojan, no pequen. No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, ni den cabida al diablo”
Efesios 4:26-27

Busca la paz…

“Apártate del mal, y haz el bien;
Busca la paz, y síguela”  Salmos 34:14

“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”  Romanos 12:18

Reconectándome con Dios

Confesión:  llevo un poco más del año tratando de descifrar qué es lo que ha apagado la llama de mi corazón para con Dios ¿Dónde está esa pasión que antes era bien latente en mi vida? ¿Qué me pasó?

No sé si te has encontrado en la misma situación alguna vez en tu vida o, si con mucha suerte, nunca te ha pasado.  En lo personal no me había sentido así nunca y espero no volver a sentirme así.  Pero en medio de este valle que está pasando mi corazón, alzo los ojos al cielo y espero en Su misericordia poder avivar ese fuego en mi interior, con mucha más pasión que antes.

Mi oración:

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno” Salmos 139:23-24

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí” Salmos 51:10

De algo si estoy segura, sin un corazón quebrantado delante de El y un genuino arrepentimiento, no podré tener victoria en esta área tan crucial de mi vida.

Sólo Dios puede hacer en mi vida los cambios necesarios, y aunque yo quiera y trate en mis propias fuerzas no lo lograré sin El.  Bien que tenía razón el Señor Jesús cuando dijo:

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”  Juan 15:5


¿Cuál es mi plan de acción?

Plan ARendirme bajo la poderosa mano de Dios–lo que implica:

1) Reactivar mi vida de oración, que sea de una manera ferviente, constante, con fe y en humildad,

2)  Lectura y meditación de las Escrituras–habituar mi mente a estar constantemente pensando en lo que leí y aprendí en Su Palabra;

3) Creer Sus promesas, obedecer Sus mandamientos y vivir conforme a Sus principios y no a los de este mundo;

4) Servir con un corazón humilde y sincero a mi esposo e hijos; y

5) Entregarme cada vez más al servicio de la obra de Dios.

Plan B–¡NO HAY!

The Valley of Vision (El Valle de Visión)

Lord, High and Holy, meek and lowly,
Thou hast brought me to the valley of vision,
where I live in the depths but see thee in the heights;
hemmed in by mountains of sin I behold thy glory.

Let me learn by paradox
that the way down is the way up,
that to be low is to be high,
that the broken heart is the healed heart,
that the contrite spirit is the rejoicing spirit,
that the repenting soul is the victorious soul,
that to have nothing is to possess all,
that to bear the cross is to wear the crown,
that to give is to receive,
that the valley is the place of vision.
Lord, in the daytime stars can be seen from deepest wells,
and the deeper the wells the brighter thy stars shine;
Let me find thy light in my darkness,
thy life in my death,
thy joy in my sorrow,
thy grace in my sin,
thy riches in my poverty,
thy glory in my valley.

From: “The Valley of Vision: A Collection of Puritan Prayers and Devotions”
 
 
El Valle de Visión
 
Señor, Alto y Santo, manso y humilde,
me has traído al valle de visión,
donde vivo en las profundidades pero te veo en las alturas,
rodeado por las montañas de mi pecado contemplo tu gloria.
Enséñame a aprender por paradoja
que el camino hacia abajo es el camino hacia arriba,
que ser bajo es ser alto,
que el corazón quebrantado es el corazón sanado,
que el espíritu contrito es el espíritu regocijado,
que el alma arrepentida es el alma victoriosa,
que no tener nada es poseerlo todo,
que cargar la cruz es usar la corona,
que dar es recibir,
que el valle es el lugar de visión.
Señor, en el día las estrellas pueden ser vistas desde el más profundo pozo,
y entre más profundo el pozo brillan más las estrellas.
Que pueda encontrar tu luz en mi oscuridad,
tu vida en mi muerte,
tu gozo en mi tristeza,
tu gracia en mi pecado,
tus riquezas en mi pobreza,
tu gloria en mi valle.
 
De: “El Valle de Visión: Una colección de oraciones y devociones puritanas”
 
foto por Katarina 2353

“Quitando el techo” y “Botando las paredes”

 

 

 

 

 

 

 

 

(esto es una adaptación del libro “Brokeness: the heart that God revives” de Nancy Leigh DeMoss)

Quitamos el techo, cuando somos trasparente y honestos con Dios.

Botamos las paredes, cuando somos honestos y transparentes con los demás.

Nuestra relación con Dios está inseparablemente conectada con nuestra relación con otros creyentes.

Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado” 1 Juan 1:7

Una manera práctica de hacer esto es, reconocer nuestra necesidad espiritual ante Dios y ante los demás.

Quitamos el techo cuando somos sinceras con Dios y le decimos: “Te necesito”.  Lo hacemos cuando no culpo a nadie más, pero me hago responsable de mi pecado.  En realidad no hay quebrantamiento cuando nuestro dedo está señalando a otra persona; quebrantamiento significa no excusas, no me defiendo, ni racionalizo mi pecado.

Al leer el siguiente pasaje, me pregunto ¿a quién soy semejante?

9 A algunos que, confiando en sí mismos, se creían justos y que despreciaban a los demás, Jesús les contó esta parábola:10 «Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, y el otro, recaudador de impuestos.11 El fariseo se puso a orar consigo mismo: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como otros hombres —ladrones, malhechores, adúlteros— ni mucho menos como ese recaudador de impuestos.12 Ayuno dos veces a la semana y doy la décima parte de todo lo que recibo.” 13 En cambio, el recaudador de impuestos, que se había quedado a cierta distancia, ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!”
14 »Les digo que éste, y no aquél, volvió a su casa *justificado ante Dios. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»
Lucas 18:9-13

 

Sin embargo, no es suficiente ser humildes con Dios.  Invariablemente, mi relación con Dios se debe ver reflejada en mi relación con los demás.  Para muchos de nosotros es más fácil “quitar el techo” que “botar paredes”.  Nos esforzamos tanto por dejar una buena impresión en los demás, queremos que piensen bien de nosotros.  Pero cuando realmente somos humildes y honestos con Dios, podemos serlo con los demás, ya que no tenemos nada que perder, ni tampoco una reputación que proteger.

En la práctica, lo podemos hacer a través de un rendimiento de cuentas.  Tener personas en nuestras vidas con quienes podamos hablar sobre las cosas con las que estamos lidiando, en cualquier área de nuestra vida.  En lo personal, le he pedido a mi esposo que él sea el primero a quien le rendiré cuentas; pero también es importante tener a alguien más.  En nuestro caso como mujeres, buscar una mujer espiritualmente madura, que sabemos de que nos va a ayudar, no sólo con sus consejos, sino también con  sus oraciones.

 

¡Dios está de nuestro lado cuando buscamos ser humildes ante El y ante los demás!

Porque lo dice el excelso y sublime,
      el que vive para siempre, cuyo nombre es santo:
   «Yo habito en un lugar santo y sublime,
      pero también con el contrito y humilde de espíritu,
   para reanimar el espíritu de los humildes
      y alentar el corazón de los quebrantados
” Isaías 57:15

 

¡ No tenemos nada que perder y mucho que ganar!

 

fotos por bennybulb

De regreso a casa…(parte 2)

 En la primera parte de este tema les mencioné que una de las cosas que tengo que hacer para volver al camino es: Humillarme ante Dios, y humillarme ante los hombres.

No es cosa fácil ninguna de las dos, en especial la segunda, pero sus resultados son mucho más gratificantes que el precio que se paga al hacerlo.

Lo que les quiero compartir a continuación, es lo que aprendí en un libro de Nancy Leigh DeMoss que se llama “Brokenness, the heart that God revives” (Quebrantamiento, el corazón que Dios revive). El tema del quebrantamiento no es ni el más famoso ni el más escuchado. Vivimos en una sociedad donde las apariencias son más importantes que lo real, donde el orgullo es más importante que la humildad y donde el “yo puedo sola” predomina más que el “yo te necesito”.

Muchas personas tienen un concepto errado de lo que es quebrantamiento, así que, para empezar, tenemos que aclarar lo que NO es:

  • Algunos piensan que es andar tristes y como con una nubecita negra sobre la cabeza. No conciben de que alguien quebrantado pueda sonreir o tener paz, cuando en realidad el verdadero quebrantamiento me libera y produce un profundo sentido de gozo y paz.
  • Otros piensan que es tener un concepto más bajo de mi persona que el que debo de tener. Esto me puede llevar a una falsa humildad, y el centro de atención, en vez de ser Cristo, soy YO.
  • Para muchos, evoca una imagen de derramar lágrimas–teniendo una experiencia emocional. Pero, desafortunadamente, muchos han derramado lágrimas y no han tenido un verdadero quebrantamiento.
  • Otros relacionan el quebrantamiento con estar profundamente heridos por circunstancias trágicas–la muerte de un ser querido, problemas financieros, enfermedad, etc.. Si bien es cierto de que Dios puede usar estas circunstancias para llamar nuestra atención, la tragedia no garantiza un verdadero quebrantamiento.

Entonces ¿cuál es el verdadero quebrantamiento?

Es estar, día a día, de acuerdo con Dios en cuanto a la condición real de mi corazón. No es una emoción, es una decisión. Es un ESTILO DE VIDA.

  • Quebrantamiento es “hacer polvo” mi voluntad–es una rendimiento TOTAL a la voluntad de Dios, sin resistencia. Es doblegar mi voluntad para que la vida del Señor Jesús fluya a través de mi.
  • Quebrantamiento es despojarme de una auto-dependencia, y empezar a depender de Dios. No descansar en todo aquello que YO pueda hacer, sino en lo que la GRACIA de Dios puede hacer en mí y a través de mí.
  • Quebrantamiento es suavizar la tierra de mi corazón–es eliminar todo aquello que ponga resistencia para que la semilla de la Palabra de Dios no eche raíces. Creyentes, con un corazón contrito y humillado, son receptivos a la Palabra de Dios.

“1 Así dice el Señor:
«El cielo es mi trono,
y la tierra, el estrado de mis pies.
¿Qué casa me pueden construir?
¿Qué morada me pueden ofrecer?
2 Fue mi mano la que hizo todas estas cosas;
fue así como llegaron a existir —afirma el Señor—.
»Yo estimo a los pobres y contritos de espíritu,
a los que tiemblan ante mi palabra
.” Isaías 66:1-2

 

En la tercera parte, aprenderemos que es “Quitar el techo” y “Botar paredes”

 

foto por nushuz