La necesidad más grande de nuestros hijos (Parte 2)

niño orando2 

Lo que les quiero compartir a continuación es una de las cosas que
aprendí en el libro de John MacArthur "What the Bible says about
Biblical Parenting" (Lo que la Biblia enseña acerca de la crianza bíblica de
los hijos). Ha sido de gran bendición y me ayudó a entender lo
que en realidad necesitan nuestros hijos.

____________________________________________________________________

 En la primera parte de este tema estuvimos tocando varios puntos importantes sobre lo que necesitan nuestros hijos, y al reconocer cuál es el verdadero potencial de ellos–que es hacer lo malo, porque nacen con esa tendencia–nos damos cuenta que ellos necesitan algo que va más allá del cuidado y control externo.  Tenemos que lidiar con la raíz del problema–su necesidad de Dios.

Nuestros hijos no tiene el poder para librarse del control del pecado.  No tienen al Espíritu Santo, por lo tanto, no tienen la capacidad de agradar o de obedecer a Dios de corazón.  Por eso ellos necesitan ser regenerados.  La regeneración es el acto divino que produce nueva vida en el creyente. Sin regeneración no hay salvación.

La regeneración que el Espíritu Santo efectúa en los que creen en Cristo produce frutos:
  • Produce una nueva vida (Jn. 1:12, 1 Jn. 5:1).
  • Produce una nueva naturaleza (2 Co. 5:17).
  • Produce una capacidad para servir a la justicia y buscar el bien (Ro. 6:13).
  • Produce una nueva esperanza (Ef. 2:1,4-7, Ro. 15:13).

Si deseas profundizar más en lo que es regeneración y la obra del Espíritu Sango, puedes visitar la página http://www.todaslasnaciones.org donde encontrás más información.

 

Por lo tanto, nuestro trabajo más importante como padres es ser evangelistas en nuestro hogar.  Necesitamos enseñarles a nuestros hijos la ley de Dios; enseñarles el evangelio de la gracia divina; mostrarles su necesidad de un Salvador; y guiarlos al Señor Jesucristo como el único que los puede salvar.

Aquellos padres que coaccionan, manipulan u obligan a sus hijos, los pueden llevar a que hagan una falsa profesión de fe, pero una fe genuina es algo que solo la gracia de Dios puede inspirar.  El nuevo nacimiento es obra del Espíritu Santo.  Dios trabaja soberanamente en el corazón de nuestros hijos para atraerlos a El.  Su salvación es un asunto que, en última instancia, se define entre ellos y Dios.

Pero como padres tenemos la responsabilidad de exaltar a Cristo en nuestros hogares, y guiar a nuestros hijos hacia El para salvación  “Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?”  Romanos 10:14

 Ellos constantemente nos estarán observando para ver si estamos viviendo y creyendo lo que les enseñamos.  Cada momento de sus vidas es una oportunidad para enseñarles (Deut. 6:6-7) y debemos usar estar oportunidades para el  beneficio de nuestros hijos.

La crianza de los hijos no debería ser tan complicada como muchos pensamos.  El apóstol Pablo resumió nuestra responsabilidad como padres en un sólo verso:

“Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor  Efesios 6:4

Como padres nunca debemos de olvidar que no hay que pedirle a nuestros hijos que sean algo que nosotros no somos.  Prediquemosle a nuestros hijos, y si es necesario, usemos palabras.

_____________________________________________________________________

Lo que todos necesitamos…

 
¿Cómo puedo ser regenerado? (o salvo).  Para esto es importante entender lo siguiente:
 
  1. Todos somos pecadores, porque todos nacemos con esa semilla de pecado que viene desde Adán–“pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios”  Romanos 3:23
  2. La consecuencia de mi pecado es la muerte (separación eterna de Dios)–“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” Romanos 6:23
  3. Las cosas buenas que yo haga no pueden quitar el pecado de mi vida; mis buenas obras no me pueden salvar “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte” Efesios 2:8-9
  4. Sólo la obra redentora del Señor Jesucristo en la cruz puede quitar el pecado de mi vida y darme salvación “Al día siguiente Juan vio a Jesús que se acercaba a él, y dijo: «¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!”  Juan 1:29

 

Ahora, lo que Dios pide de mí es que yo crea que el Señor Jesús murió en una cruz para pagar mis pecado, fue sepultado y resucitó al tercer día.  Si yo de corazón creo esto, Dios dice que El me da la vida eterna…

“Ésta es la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo” Romanos 10:8-9

Cuando confiamos en el Señor Jesús como nuestro único Salvador, la Biblia dice que el Espíritu Santo viene a morar en nosotros, el cual nos capacita para hacer el bien y agradar a Dios de todo corazón

“…ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido” Efesios 1:13

 

Y Tú ¿ya recibiste al Señor Jesucristo

como tu único Salvador?

¡¡Una nueva vida te espera!!

Anuncios

La necesidad más grande de nuestros hijos (Parte 1)

foto por Spamily

Lo que les quiero compartir a continuación es una de las cosas que
aprendí en el libro de John MacArthur "What the Bible says about
Parenting" (Lo que la Biblia enseña acerca de la crianza de los hijos).
Ha sido de gran bendición y me ayudó a entender lo que en realidad
necesitan nuestros hijos.
_____________________________________________________________________________

Los hijos son una bendición de Dios, y es un privilegio el hecho de que El nos confíe sus preciosas vidas en nuestras manos.

Cuando pensamos en las necesidades primordiales de nuestros hijos, se nos vienen a la mente cosas como:

  • Cuidado fìsico: alimentaciòn, higiene, velar por su salud, etc.
  • Cuidado emocional: darles mucho cariño, respeto y comprensión.
  • Entrenarlos e instruirlos para que sean hijos obedientes, que sean ordenados, colaboradores en el hogar, responsables, etc.
  • Formación académica: ya sea escoger una buena institución educativa, o educarlos en el hogar (homeschool).
  • Inculcarles un alto estándar de moralidad, en especial en estos tiempos donde los valores morales están por los suelos (lo bueno es malo y lo malo es bueno)

Todas estas cosas son sumamente importanes, pero todavía hay una necesidad mucho más apremiante.  Para entender cuál es esa necesidad en la vida de nuestros hijos, tenemos que estar conscientes de su verdadero potencial.

 

Reconociendo el verdadero potencial de nuestros hijos

 

Cada niño viene al mundo con una capacidad insaciable para el mal.  Aún antes de su nacimiento, el corazón humano ya está programado para el pecado y el egoísmo…los niños no vienen al mundo buscando a Dios y la justicia.  Ellos vienen al mundo buscando satisfacer los deseos pecaminosos y egoístas.


¿De dónde los niños obtienen esta tendencia?…la obtienen de sus padres, que lo obtuvieron de sus padres, y así, hasta llegar a Adán.
La caída de Adán manchó toda la raza humana con pecado.  Tanto la culpa como la corrupción del pecado son universales.  El apostol Pablo escribió “Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron” Romanos 5:12

 

 

 Ya que todos nacemos con esta tendencia a pecar, es bien importante no dejar a nuestros hijos por si solos, ya que ellos escogeran una vida de pecado, que con el tiempo los llevará a su destrucción.

¿Qué podemos hacer nosotros los padres? ¿Cuál es la solución?

Algunos pueden pensar en lo siguiente:

  • Buen comportamiento–se puede llegar a creer que un estricto control del comportamiento del niño combinado con una firme disciplina sea la solución.  Ciertamente los buenos modales y la disciplina son aspectos importantes en la crianza de los hijos, pero no tratan con el verdadero problema, ya que es un problema del corazón.
  • Aislamiento–muchos pueden pensar que crear una burbuja alrededor de nuestros hijos para evitar las malas influencias es la respuesta a su problema.  Si bien es cierto hay que tener mucho cuidado con lo que ven nuestros hijos en la televisión, la música que escuchan, lo que ven en internet, y las amistades que escogen, no aborda el problema en si.  Al hacer eso terminaremos criando hijos ingenuos o simples, los cuales serán vulnerables a las tentaciones.  Nuestra meta como padres es enseñarles discernimiento.  Para empezar, no podremos aislar a nuestros hijos para siempre,  y cuando se enfrenten al mundo real deben de estar preparados con suficiente discernimiento y sabiduría para poder distinguir entre lo bueno y lo malo.  Pero también es bien importante saber que la mayor fuente de tentación no es el mundo ni el diablo, sino la carne, de la cual no podemos aislar a nuestros hijos.
  • Auto-estima–los expertos en este campo dicen que si los niños y adolescentes tienen un buen auto-estima muchos de sus problemas se resolverían.  Les dicen a los padres que no deben corregir el mal comportamiento de sus hijos, sino que deben dejar florecer su auto-imagen. Desafortunadamente, en el altar de la auto-estima se han sacrificado: el trabajo duro, la verdadera excelencia, el bueno comportamiento y el dominio propio.  Esta postura tiene una perspectiva no bíblica, está diametralmente opuesta a lo que la Biblia enseña sobre la verdadera condición humana, por lo tanto no es la solución a la verdadera necesidad de nuestros hiijos.

 

La necesidad más grande de nuestros hijos (y de toda la humanidad) es la

REGENERACION

 

 

En la segunda parte escribiré sobre lo que es la regeneración y las
buenas noticias para nuestros hijos.