Reconectándome con Dios

Confesión:  llevo un poco más del año tratando de descifrar qué es lo que ha apagado la llama de mi corazón para con Dios ¿Dónde está esa pasión que antes era bien latente en mi vida? ¿Qué me pasó?

No sé si te has encontrado en la misma situación alguna vez en tu vida o, si con mucha suerte, nunca te ha pasado.  En lo personal no me había sentido así nunca y espero no volver a sentirme así.  Pero en medio de este valle que está pasando mi corazón, alzo los ojos al cielo y espero en Su misericordia poder avivar ese fuego en mi interior, con mucha más pasión que antes.

Mi oración:

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno” Salmos 139:23-24

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí” Salmos 51:10

De algo si estoy segura, sin un corazón quebrantado delante de El y un genuino arrepentimiento, no podré tener victoria en esta área tan crucial de mi vida.

Sólo Dios puede hacer en mi vida los cambios necesarios, y aunque yo quiera y trate en mis propias fuerzas no lo lograré sin El.  Bien que tenía razón el Señor Jesús cuando dijo:

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”  Juan 15:5


¿Cuál es mi plan de acción?

Plan ARendirme bajo la poderosa mano de Dios–lo que implica:

1) Reactivar mi vida de oración, que sea de una manera ferviente, constante, con fe y en humildad,

2)  Lectura y meditación de las Escrituras–habituar mi mente a estar constantemente pensando en lo que leí y aprendí en Su Palabra;

3) Creer Sus promesas, obedecer Sus mandamientos y vivir conforme a Sus principios y no a los de este mundo;

4) Servir con un corazón humilde y sincero a mi esposo e hijos; y

5) Entregarme cada vez más al servicio de la obra de Dios.

Plan B–¡NO HAY!